Un viernes por la tarde, el sistema de IA que servía al cliente más grande de la firma empezó a producir resultados visiblemente erróneos, y fue el cliente quien lo notó primero. Para una firma donde una sola relación aportaba una parte decisiva de los ingresos, el incidente no era un evento técnico. Era existencial.
Una pequeña firma privada de unas cuarenta personas. Un cliente principal. Ninguna función de riesgo dedicada. La única preparación existente era modesta: un runbook de primera hora de una página adoptado del nivel gratuito un trimestre antes, y una persona designada con autoridad para detener un sistema sin pedir permiso.
Esa preparación modesta decidió el resultado. El sistema fue contenido dentro de la hora: pausado, evidencia preservada, decisión registrada. El cliente recibió una declaración factual esa misma tarde, antes de que el rumor superara los hechos, y la revisión posterior al incidente se le compartió completa la semana siguiente. Contener antes de explicar, y después explicar por completo.